Durante 20 años, Enel ha acompañado a las administraciones de Cundinamarca en la gestión de su alumbrado público, modernizando más de 14.700 luminarias en 16 municipios del departamento. Este trabajo conjunto ha permitido reemplazar sistemas tradicionales por soluciones LED de última generación, transformando la manera en que los habitantes viven, transitan y se relacionan con sus espacios públicos.
En Chocontá, por ejemplo, la modernización abarcó el 100% del municipio: el parque principal, la zona urbana —con cerca de 780 luminarias— y la zona rural, con más de 260 luminarias adicionales. Para comerciantes como don Hernando Pinzón, que madruga todos los días para llevar sus productos a Bogotá, la diferencia se siente en lo cotidiano: las calles que antes estaban a oscuras ahora le permiten salir a trabajar con mayor tranquilidad y seguridad.
Un caso similar se vive en Sesquilé, donde la renovación del alumbrado público también ha fortalecido la seguridad y la dinámica de los espacios comunitarios, demostrando que estos proyectos no son casos aislados, sino parte de una apuesta sostenida por mejorar la calidad de vida en los municipios de la región.
Beneficios de las luminarias LED
Estos resultados no son casualidad: responden a las ventajas concretas que ofrece la tecnología LED frente a los sistemas convencionales.
El primer beneficio es la eficiencia energética. Las luminarias LED consumen significativamente menos energía —en casos como el de Chocontá, un ahorro de hasta el 45%—, lo que se traduce en una reducción importante de los costos operativos para los municipios. Además, su mayor vida útil disminuye la necesidad de mantenimiento y reemplazos frecuentes.
El segundo beneficio es la mejora en la calidad de la iluminación. Las luminarias LED ofrecen una luz más uniforme y una mejor reproducción de colores, lo que facilita la visibilidad nocturna tanto para peatones como para conductores. Esto contribuye a reducir accidentes de tránsito y a generar una mayor percepción de seguridad en calles, parques y espacios públicos, tal como lo describe Alexander Chaparro, secretario de gobierno de Chocontá, al hablar del impacto que ha tenido la nueva iluminación en el comercio y la vida familiar del municipio.
El tercer beneficio es el impacto ambiental positivo. Al consumir menos energía, se reducen las emisiones de gases contaminantes asociadas a la generación eléctrica. Además, estas luminarias no contienen materiales peligrosos y su mayor durabilidad ayuda a disminuir la generación de residuos.
Un cuarto beneficio es el uso responsable de los recursos públicos. Al optimizar el consumo energético y reducir los costos de mantenimiento, los municipios pueden destinar esos recursos a otros proyectos de desarrollo social, infraestructura o servicios comunitarios.
Finalmente, las luminarias LED permiten incorporar sistemas de gestión inteligente, que facilitan monitorear el estado de las luminarias, detectar fallas de manera remota y programar horarios de encendido y apagado, mejorando la eficiencia operativa y la continuidad del servicio.
Un aliado para el desarrollo urbano sostenible
Gracias a estas iniciativas, el alumbrado público se convierte en un aliado clave para el desarrollo de los municipios. La iluminación adecuada de los espacios públicos fomenta la convivencia, impulsa la actividad económica nocturna y fortalece el sentido de pertenencia de las comunidades con su entorno, como lo demuestran los casos de Chocontá y Sesquilé.
En conclusión, los más de 14.700 puntos de luz modernizados en 16 municipios de Cundinamarca durante dos décadas de trabajo conjunto representan mucho más que una cifra: son la evidencia de un compromiso sostenido con la eficiencia energética, la sostenibilidad y, sobre todo, con la calidad de vida y el desarrollo integral de las comunidades.


