Voluntariado Enel: acciones que transforman comunidades en 2026

Publicado el Jueves, 29 de Octubre 2026

Voluntarios de Enel, Corona y Softy reunidos en el patio del Instituto Técnico Luis Orjuela, en Zipaquirá

En total, participaron 182 voluntarios: 22 de Enel y 160 de Corona y Softy. Además de contribuir al mejoramiento físico de la institución, el encuentro permitió fortalecer las relaciones entre las empresas participantes y abrir la posibilidad de desarrollar nuevas iniciativas conjuntas en beneficio de las comunidades.

Compartir conocimientos para fortalecer el talento joven

Voluntarias de Enel dirigen un taller de habilidades blandas con jóvenes del programa Plan Semilla en la Subestación Bosanova

El voluntariado también puede tomar la forma de un intercambio de experiencias y conocimientos. El 23 de julio, en las instalaciones de la Subestación Bosanova, en Bogotá, 14 voluntarios de Enel y la comunidad WIL participaron en una jornada de fortalecimiento de habilidades blandas dirigida a 50 jóvenes del programa Plan Semilla.

Mediante talleres prácticos y dinámicas colaborativas, los voluntarios compartieron conocimientos sobre innovación, creatividad, pensamiento lateral y marca personal. Las actividades también abordaron competencias como la comunicación, el liderazgo y el trabajo en equipo.

El objetivo fue brindar herramientas que contribuyan al desarrollo personal y profesional de los participantes, para que puedan afrontar con mayor confianza sus retos académicos y laborales.

Esta jornada muestra otra dimensión del voluntariado: compartir la experiencia adquirida para aportar a la formación de otras personas. En este caso, el encuentro entre voluntarios y jóvenes permitió trabajar competencias que van más allá de los conocimientos técnicos y que son relevantes para su crecimiento integral.

Recuperar entornos naturales a través de acciones concretas

Voluntarios de Enel sostienen árboles antes de sembrarlos en la Granja Ecológica El Porvenir, en Soacha

El cuidado ambiental fue otro de los frentes de trabajo. En la Granja Ecológica El Porvenir, en el entorno del Salto del Tequendama, en Soacha, 10 voluntarios de Enel participaron en una jornada de reforestación orientada a contribuir a la recuperación de un área ambientalmente protegida.

Durante la actividad se sembraron diferentes especies de árboles, entre ellas el Mano de Oso (Oreopanax bogotensis), una especie nativa de los Andes colombianos, y el Pino cola de pavo (Pinus aristata). Estas especies forman parte de las acciones para fortalecer la cobertura vegetal y contribuir a la recuperación del entorno.

La restauración ambiental requiere acciones que aporten a la conservación de los ecosistemas. En este contexto, la participación de los voluntarios representa una contribución concreta al proceso de recuperación de este territorio y al cuidado de su biodiversidad.

Grupo de voluntarios de Enel en la entrada de la Granja Ecológica El Porvenir, en Soacha, tras la jornada de reforestación

Organizar ayudas para comunidades afectadas por emergencias

La solidaridad también se expresó en las jornadas realizadas junto al Banco de Alimentos de Bogotá. El 30 de julio, los voluntarios de Enel apoyaron la preparación de ayudas alimentarias destinadas a comunidades afectadas por la situación en Venezuela y por eventos sísmicos, así como a familias de Soacha, Casanare y Bogotá. 

 

Durante la actividad se seleccionaron frutas y verduras en buen estado para su procesamiento y empaque. También se prepararon mercados empacados al vacío, con las labores de pesaje y conteo correspondientes.

Como resultado, se alistaron 420 mercados de frutas y verduras y 449 mercados empacados al vacío, para un total de 869 mercados listos para su entrega. Considerando que cada mercado beneficia en promedio a una familia de cuatro personas, esta iniciativa logró impactar aproximadamente a 3.476 personas beneficiadas.

La colaboración con el Banco de Alimentos tuvo una segunda jornada el 29 de septiembre. En esta ocasión, 16 voluntarios de Enel participaron en la organización de 150 mercados y 84 kits de frutas y verduras.

Estas ayudas estaban dirigidas a comunidades de Chocó, Risaralda, Valle del Cauca y Caldas afectadas por el terremoto del 10 de agosto. La jornada contribuyó al bienestar de cerca de 900 personas.

Ambas experiencias muestran cómo las tareas de selección, organización y empaque pueden formar parte de una respuesta solidaria ante situaciones de emergencia. También evidencian el papel de las alianzas para preparar ayudas destinadas a familias y comunidades que las necesitan.

Un esfuerzo colectivo que reúne distintas capacidades

Las jornadas de voluntariado de 2026 dan cuenta de diferentes maneras de contribuir al bienestar colectivo. Desde mejorar las instalaciones de una institución educativa hasta compartir conocimientos con jóvenes, participar en acciones de restauración ambiental o preparar ayudas alimentarias, cada actividad responde a un propósito específico.

El trabajo con aliados como ALFA, CEMEX, Compensar, la Alcaldía de Soacha, la comunidad WIL, Corona, Softy y el Banco de Alimentos de Bogotá también evidencia la importancia de sumar capacidades para desarrollar iniciativas en beneficio de las comunidades.

En el marco del Año Internacional del Voluntariado, la invitación es a reconocer el valor de estas acciones y de las personas que dedican parte de su tiempo a realizarlas. Su aporte no se limita a una jornada: contribuye a mejorar espacios, compartir aprendizajes, cuidar el entorno y organizar ayudas para quienes atraviesan situaciones difíciles.

El voluntariado cobra sentido cuando la disposición de las personas se convierte en acciones concretas. La experiencia de estas jornadas muestra que trabajar en conjunto permite atender necesidades diversas y mantener abierta la posibilidad de construir nuevas iniciativas con las comunidades y los aliados.