En la Casa de la Mujer de El Colegio, Cundinamarca, nueve mujeres participaron en un proceso de capacitación en confección para elaborar uniformes deportivos destinados a niños, niñas y adolescentes del municipio. Detrás de las prendas hay una experiencia de aprendizaje, trabajo colectivo y colaboración con las escuelas de formación deportiva.
Nueve mujeres, un proceso de aprendizaje y confección
En la Casa de la Mujer de El Colegio, un grupo de nueve mujeres asumió el reto de elaborar uniformes deportivos para las escuelas de formación del municipio. La iniciativa incluyó un proceso de capacitación en confección que les permitió aprender y participar en la elaboración de las prendas.
Para algunas de ellas, la experiencia también significó salir de la rutina, compartir con otras personas y adquirir nuevos conocimientos. Así lo cuenta María Eugenia Molina, participante de la vereda Flechas, quien recuerda lo que representó este proceso para ella:
"Yo no sabía mucho del tema, pero estar aquí he aprendido muchísimo, he adquirido experiencia. Salí de la casa, salí de la rutina, conocer más personas, interactuar. Fue muy bonita para mí la experiencia, para mí fue súper, súper bonita."
La experiencia también fue significativa para Nilsa Alonso, de la vereda La Campos, quien participó en la elaboración de los uniformes desde la Casa de la Mujer:
"Me encuentro aquí en la Casa de la Mujer elaborando estos bellos uniformes. Realmente es algo muy bonito, es una experiencia muy bonita."
Las voces de las participantes permiten entender una parte importante de la iniciativa: el aprendizaje compartido y la posibilidad de desarrollar una actividad en comunidad.
De la Casa de la Mujer a las escuelas deportivas
El trabajo realizado en la Casa de la Mujer tenía un destino concreto: los niños, niñas y adolescentes vinculados a las escuelas de formación deportiva de El Colegio. Cada uniforme hacía parte de una iniciativa que buscaba acompañar la práctica deportiva de los jóvenes del municipio.
El proceso estuvo liderado por Eliana Villamil, encargada de coordinar al grupo de mujeres que participó en la confección de los 1.127 uniformes.
Una iniciativa que une comunidad, deporte y aliados
La iniciativa se desarrolló mediante el trabajo conjunto de Enel Colombia, la Fundación Enel Colombia, la Fundación Gesel, como operador, y la Alcaldía Municipal. En este proceso, la Casa de la Mujer aportó el espacio de confección para elaborar los uniformes deportivos.
Para Enel Colombia y la Fundación Enel Colombia, el acompañamiento a las escuelas deportivas forma parte de una iniciativa que vincula a distintos actores del municipio alrededor de un propósito común. John Wilson Rubiano Mora, profesional de Sostenibilidad de Enel Colombia, destacó el componente comunitario del proyecto:
“El municipio de El Colegio se ha convertido en un referente en temas deportivos y aportar uniformes que permitan a los jóvenes hacer sus entrenamientos del día a día pues es muy valioso para la compañía.”
Por su parte, Ricardo Forero, instructor de baloncesto en Mesitas de El Colegio, se refirió a la utilidad de los uniformes para los jóvenes que participan en las escuelas de formación:
"Queremos darle las gracias a Enel por los incentivos que están teniendo con nuestros niños y jóvenes para fortalecer el deporte. Gracias a ellos van a querer seguirse vinculando a las escuelas de formación y agradecerle también a nuestro alcalde Diego Andrés López Suárez por haber participado con Enel y haber recibido estos uniformes para nuestros niños y niñas de todo el municipio."
La articulación entre los participantes permitió conectar la capacitación en confección con las necesidades de las escuelas deportivas. De esta manera, el trabajo realizado en la Casa de la Mujer llegó a los espacios donde los jóvenes desarrollan sus actividades deportivas.
Una historia de valor compartido en El Colegio
La experiencia de El Colegio reúne dos procesos que se complementan: por un lado, el aprendizaje y la participación de las mujeres en la confección de uniformes; por otro, el acompañamiento a niños, niñas y adolescentes vinculados a las escuelas de formación deportiva.
Esta conexión permite comprender el sentido de una iniciativa de valor compartido, en la que el trabajo conjunto entre la empresa, sus aliados y los actores locales se relaciona con una necesidad concreta de la comunidad.
En este caso, las prendas son el resultado visible de un proceso que comenzó con la capacitación de nueve mujeres y continuó con su participación en la elaboración de uniformes para el deporte local. La experiencia muestra cómo una iniciativa puede vincular conocimientos, trabajo colectivo y actividades que hacen parte de la vida de una comunidad.