Investigación, restauración y educación ambiental
El proyecto Ecoparque Sabana opera bajo tres líneas de acción complementarias:
1. Revegetación y recuperación ecológica
La primera línea busca recuperar el sistema de humedales y crear bosques a través de la inserción de más de 30.000 individuos vegetales entre árboles, arbustos y otras especies seleccionadas para el área, generando el hábitat ideal para la fauna silvestre.
2. Investigación y monitoreo del ecosistema
La segunda línea consiste en diseñar e implementar las mejores estrategias para la restauración. Un ejemplo concreto: la creación de humedales artificiales con forma trapezoidal, que permiten plantar diversas especies de vegetación a diferentes niveles de altura, logrando así un ecosistema más complejo y funcional.
3. Gestión social y educación ambiental
La tercera línea está enfocada en las comunidades del área de influencia. A través de talleres y recorridos sobre germinación y propagación de plantas nativas, reconocimiento de la biodiversidad e identificación de avifauna, se busca que los habitantes de la zona se conviertan en aliados activos de la conservación ambiental.
Resultados: la fauna vuelve a los humedales
Gracias a las acciones de restauración, los resultados en biodiversidad son ya visibles. Hasta la fecha se han identificado en el área:
- 7 especies de mamíferos
- 3 especies de reptiles
- 1 especie anfibia
- 103 especies de aves
- Más de 50 especies de insectos
Entre los hallazgos más significativos destaca la llegada de subespecies de aves migratorias en peligro de extinción: la Tingua de Pico Verde y el Pato de Pico Azul, que han encontrado en el Ecoparque Sabana su nuevo hogar.
“Este proyecto es muy importante para nosotros, porque al tratarse de una zona semi-industrial, el tener un sistema de humedales nos proporciona una mejor calidad del aire y agua. Además, este tipo de proyectos que arroja resultados tan positivos se convierte en un incentivo para que otras organizaciones también se sumen a este tipo de trabajos.”
En el corazón del departamento del Huila, alrededor del embalse de la Central Hidroeléctrica El Quimbo, Enel Colombia adelanta uno de los proyectos de restauración ecológica más importantes del país: la recuperación de 11.079 hectáreas de Bosque Seco Tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del mundo. Pero este territorio no solo es un laboratorio de conservación: también tiene el potencial de convertirse en uno de los destinos de ecoturismo más singulares de Colombia.
Un ecosistema con potencial turístico sostenible
El Bosque Seco Tropical de El Quimbo es un ecosistema poco explorado tanto en Colombia como en el mundo. Su singularidad radica en que combina un proceso de restauración ecológica activa, un Centro de Investigación científica de referencia nacional, una biodiversidad en recuperación y un paisaje natural de extraordinaria belleza. Esa combinación despertó el interés de expertos nacionales e internacionales en turismo sostenible, quienes identificaron el área como un destino con un enorme potencial para el ecoturismo y la educación ambiental.
Visita de expertos: la "Ruta hacia un destino de experiencias turísticas sostenibles"
Para explorar ese potencial y generar estrategias concretas para posicionarlo, se realizó el evento "Ruta hacia un destino de experiencias turísticas sostenibles", en el que expertos de alto nivel visitaron el Centro de Investigación del Bosque Seco Tropical de El Quimbo.
Entre los participantes estuvieron:
- Alain Sevygny, director para Latinoamérica del Centro Mundial de Excelencia de Destinos, afiliado a la Organización Mundial de Turismo (OMT).
- Juan David Manrique, experto en desarrollo de destinos sostenibles y Titán Caracol 2019 en la categoría de Sostenibilidad.
- Nelson García, experto en innovación y experiencias turísticas centradas en el usuario.
- Stephanya Cruz, cofundadora de la Escuela Verdes Pensamientos.
- Seis empresarios del clúster de turismo del municipio de Garzón.
“El mundo debe escuchar la historia de este proyecto, porque estamos manejando un discurso a nivel internacional con relación a que el planeta se va a extinguir y necesitamos ejemplos como este, en el que hay un gran esfuerzo por la recuperación de este ecosistema”
Alianzas para fortalecer el ecoturismo en la región
Los expertos coincidieron en la importancia de articular el trabajo científico con una oferta turística estructurada. Alain Sevygny destacó la necesidad de llevar a cabo el proceso de restauración de manera científica, mejorando el ecosistema y cuidando su interacción con los futuros visitantes. Por su parte, Francisco Torres destacó la importancia de este proceso de restauración para convertirse en la primera área protegida en Bosque Seco Tropical de la región Andina.
“Estar aquí es un sueño y siempre quise conocer el Bosque Seco Tropical de El Quimbo a través de un proyecto real de restauración, ya que es uno de los ecosistemas más frágiles. Estoy muy feliz de compartir con el equipo de la Fundación Natura porque los admiro desde hace mucho tiempo.”
El clúster de turismo de Garzón asumió como tarea el trabajo conjunto con comunidades y actores relevantes del sector para posicionar la región como un destino de experiencias sostenibles, resiliente al cambio climático, con un modelo de negocios asociado al ecoturismo y la conservación.
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Turismo, investigación y conservación: un modelo integrado
La visión que emergió del evento es la de un territorio donde el turismo sostenible no compite con la conservación, sino que la refuerza. Las experiencias que se busca ofrecer incluyen:
- Ecoturismo en zonas de restauración ecológica activa.
- Conocimiento científico y ecológico a través del Centro de Investigación del Bosque Seco Tropical.
- Educación ambiental para visitantes, comunidades e instituciones educativas.
- Identidad cultural y sentido de pertenencia con el territorio huilense.
- Comprensión de las interacciones entre la sociedad y la naturaleza en un ecosistema en proceso de recuperación.
El Bosque Seco Tropical: un destino por descubrir
El Bosque Seco Tropical de El Quimbo reúne condiciones únicas que lo posicionan como un destino diferencial en el panorama del ecoturismo colombiano: es uno de los ecosistemas más amenazados del mundo en proceso de restauración activa, cuenta con un centro de investigación de referencia nacional, alberga una biodiversidad en recuperación y está rodeado de una comunidad comprometida con su cuidado.
Posicionarlo como destino turístico sostenible no solo generaría ingresos para las comunidades locales: también ampliaría la conciencia global sobre la importancia de preservar estos espacios naturales y el valor de los procesos de restauración ecológica a largo plazo.
El turismo sostenible puede ser una herramienta poderosa para la conservación del Bosque Seco Tropical de El Quimbo. Cuando los visitantes llegan, aprenden y se conectan con este ecosistema, se convierten en aliados de su protección. Desde Enel Colombia seguiremos trabajando para que este territorio siga siendo un espacio vivo, biodiverso y abierto al mundo — porque preservarlo es el primer paso hacia un futuro mejor para las comunidades del Huila y para el planeta.