En El Colegio, Cundinamarca, una iniciativa reúne a diferentes actores alrededor de un mismo propósito: recuperar áreas de importancia ambiental y contribuir a que los árboles que se siembren puedan crecer, mantenerse y generar beneficios para el territorio.
Sembrar un árbol puede tomar apenas unos minutos. Lograr que crezca, se adapte y haga parte de un ecosistema que se recupera requiere mucho más: conocimiento del territorio, seguimiento, mantenimiento y, sobre todo, trabajo conjunto.
Esa es la apuesta que empieza a tomar forma en El Colegio, Cundinamarca, a través del piloto de Áreas de Vida, una iniciativa en la que participan Enel Colombia, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Alcaldía de El Colegio, la Corporación Ambiental Empresarial (CAEM) y el Fondo Agua Somos.
En el marco de este trabajo, durante el primer año, Enel Colombia proyecta la siembra de aproximadamente 5.000 árboles en el predio Ivetiana, ubicado en el sector El Carmelo de la inspección La Victoria y que hace parte de las primeras Áreas de Vida declaradas oficialmente en Cundinamarca. La siembra se desarrollará como parte de las acciones orientadas a la restauración ecológica del territorio.
Mucho más que sembrar árboles
La restauración no termina cuando un árbol llega al suelo. Para que una intervención ambiental pueda generar resultados en el tiempo, es necesario identificar adecuadamente las áreas de siembra, establecer criterios técnicos y acompañar el proceso con acciones de mantenimiento y seguimiento.
Por eso, uno de los elementos centrales de este piloto es avanzar en la identificación de los factores que hacen posible la implementación de las Áreas de Vida bajo el contexto regulatorio actual. Para lograrlo, diferentes actores articulan y comparten sus capacidades alrededor de un objetivo común: contribuir a la recuperación de áreas de importancia ambiental.
De esta manera, la iniciativa permite llevar a la práctica el concepto de Áreas de Vida y promover espacios en los que la restauración se convierta en una acción colectiva y de largo plazo.
Una alianza que nace desde el territorio
Entender qué necesita cada área y cómo intervenirla requiere trabajo conjunto. La participación de actores ambientales, institucionales, empresariales y territoriales permite sumar conocimientos y capacidades para desarrollar las acciones de restauración.
Para Enel Colombia, participar en esta iniciativa hace parte del relacionamiento que mantiene con los territorios donde está presente y de las acciones con las que busca contribuir a la protección y recuperación de los ecosistemas.
El piloto permitirá, además, recoger aprendizajes sobre la implementación, el mantenimiento y el seguimiento de las acciones realizadas. Esta información podrá servir como insumo para orientar futuras iniciativas de restauración.
Restaurar también es pensar en el futuro
Los cerca de 5.000 árboles proyectados representan el inicio de un proceso cuyo verdadero impacto podrá observarse con su evolución en el tiempo.
Porque recuperar un ecosistema no ocurre de un día para otro. Requiere continuidad, cuidado y la participación de quienes conocen y habitan el territorio.
En El Colegio, esta alianza parte precisamente de esa idea: sembrar pensando no solo en el árbol que vemos hoy, sino en el territorio que queremos ayudar a recuperar para el futuro.