¿Tienes un vehículo eléctrico? te damos algunos consejos para ahorrar energía
Pequeños ajustes, cero complicaciones
Cuidar la energía de tu vehículo eléctrico no requiere cambiar tu rutina, solo afinarla. Aquí encuentras hábitos simples de carga y de consumo que puedes aplicar desde hoy, en tu casa o en tu empresa.
Aprovecha mejor la energía de tu vehículo eléctrico
La forma en que conduces, mantienes tu vehículo y utilizas sus sistemas también influye en cuánta energía consume.
Pequeños ajustes en el día a día pueden ayudarte a aprovechar mejor la energía disponible y a identificar oportunidades para hacer más eficiente tu recorrido.
Revisa la presión de las llantas
Una presión baja aumenta la resistencia a la rodadura y, con ella, el consumo energético. Revísala cada mes.
Aprovecha el frenado regenerativo
En trayectos urbanos, usa el nivel más alto disponible: recupera energía que de otro modo se pierde como calor.
Mantén el software actualizado
Los fabricantes publican con frecuencia mejoras de eficiencia energética y de gestión térmica de batería.
Compara tu consumo real con el nominal
Consulta la app del vehículo o el medidor del cargador para revisar los kWh/100 km reales frente al consumo nominal. Una desviación significativa puede ser una señal para revisar tus hábitos de uso.
Preacondiciona el vehículo mientras está conectado
Cuando necesites acondicionar la cabina antes de iniciar un recorrido, hazlo mientras el vehículo continúa conectado a la red. Así aprovechas la energía de la red en lugar de utilizar la batería para este proceso.
Carga hasta 80-90 % en el uso diario
Las baterías de litio se degradan más rápido cuando permanecen mucho tiempo en el extremo superior de carga. Cárgala hasta 80-90 % en tu rutina diaria y reserva el 100 % solo para viajes largos.
¿Sabías que cargar tu vehículo eléctrico puede acercarte al límite de tu meta de ahorro?
El programa de ahorro de energía compara tu consumo mensual con tu propio historial y cargar con frecuencia puede hacer que lo superes. Conoce cómo funciona y cómo evitar sorpresas en su factura.
¿Cambia algo según el clima de tu ciudad?
Sí. La temperatura ambiente influye tanto en el consumo como en el cuidado de la batería.
Clima frío
- El frío nocturno baja la presión de las llantas más rápido que en clima cálido: revísala con más frecuencia.
- Precondiciona la calefacción mientras el vehículo sigue conectado, en lugar de encenderla apenas arrancas. Así aprovechas la energía que viene de la red y no de la batería de rodaje.
Clima cálido
- Estaciona en sombra o en un lugar ventilado: el calor externo se suma al que genera la propia carga. Un espacio más fresco reduce el estrés térmico acumulado sobre la batería.
- Evita cargar justo después de un trayecto largo en calor extremo. La batería llega más caliente tras un trayecto largo; cargarla de inmediato añade estrés térmico. Deja que se estabilice.
- Evita cargas rápidas DC repetidas el mismo día. El estrés térmico acumulado de varias cargas rápidas, sumado al calor ambiental, es más exigente para la batería.
¿Qué puedes hacer si no tienes un punto fijo de recarga?
No contar con un punto fijo no significa que no puedas organizar tus hábitos de carga.
Si utilizas principalmente estaciones públicas, la planificación adquiere mayor importancia. Identificar puntos disponibles dentro de tus recorridos habituales, revisar su disponibilidad y conocer sus condiciones de cobro te permite tomar decisiones con anticipación.
También puedes complementar la carga pública con carga en el trabajo cuando esta opción esté disponible. Esto puede reducir la necesidad de recurrir a cargas rápidas fuera de casa.
Si utilizas regularmente la carga pública, llevar un registro sencillo del gasto mensual puede ayudarte a conocer tu consumo y tener una referencia para evaluar, a futuro, otras alternativas de carga.
Ten en cuenta: incluso en un punto de carga rápida, recargar tu vehículo toma minutos u horas, no es una parada exprés como poner gasolina. Planifica ese tiempo como parte de tu recorrido.
Si tu empresa tiene vehículos eléctricos
Cuando una empresa cuenta con una flota eléctrica, el uso eficiente de la energía también depende de cómo se organizan las cargas, los recorridos y el mantenimiento de los equipos.
Una gestión coordinada puede ayudar a distribuir mejor la demanda y a aprovechar de manera más eficiente la infraestructura disponible.
Escalona los horarios de carga de la flota
El cargo por potencia se factura aparte del consumo: cargar varios vehículos a la vez dispara ese pico, aunque la energía total sea la misma.
Considera instalar un sistema de gestión de carga
Reparte automáticamente la potencia disponible entre los cargadores y evita superar la potencia contratada.
Monitorea la potencia máxima mensual
La potencia contratada es un costo fijo independiente del consumo. Solo con el dato real de demanda máxima puedes decidir si ajustarla.
Programa mantenimiento preventivo de los cargadores
Un equipo con conexiones deterioradas pierde eficiencia sin que sea evidente a simple vista.
Revisa la programación de las rutas
· El uso prolongado del aire acondicionado durante los recorridos incrementa el consumo total de energía. Revisar la programación de las rutas y los horarios de operación, cuando las condiciones lo permitan, puede ayudar a gestionar mejor ese consumo.
Capacita a conductores y operarios
Los hábitos de quienes conducen y gestionan la flota también hacen parte del uso eficiente de la energía. Una capacitación breve puede ayudar a aplicar buenas prácticas de carga y manejo térmico.
Revisa el factor de potencia de tu instalación
Una revisión técnica puede identificar oportunidades de ahorro adicionales relacionadas con el consumo eléctrico de la instalación.
Protege térmicamente el patio de carga
Un patio expuesto al sol acumula calor que se suma al de la carga misma, acelerando el desgaste de las baterías de todas las flotas.
Establece un protocolo de reporte de consumo
Definir qué debe reportar cada empleado (kWh, fecha, kilometraje) mantiene el seguimiento de costos consistente.
Un hábito a la vez
No necesitas cambiar tu rutina de un día para otro. Elige una recomendación que se adapte a la forma en que utilizas tu vehículo y empieza por ahí.
Presupuesto
Si tu decisión de cargar en casa o buscar otra opción depende del presupuesto, no te quedes con la duda: compara cuánto cuesta cargar en casa (revisando tu factura), cuánto te costaría ese mismo consumo en una electrolinera pública, y cuánto gastarías en gasolina para recorrer los mismos kilómetros. Con esos tres números en la mano, la decisión es tuya.