- El retiro y limpieza de vegetación que interfiere con redes eléctricas se realiza con el fin de disminuir las interrupciones en el servicio de energía y evitar afectaciones para la comunidad y para el personal operativo que realiza el mantenimiento.
- La compañía proyecta ejecutar más de 125.000 podas y talas durante el primer semestre de 2026, con una inversión estimada de $28.586 millones de pesos.
- Enel Colombia desarrolla las labores de tala y limpieza cumpliendo con la normativa de compensación, realizando la siembra de cinco árboles por cada tala ejecutada en el Distrito Capital.
Bogotá, 25 de marzo de 2026 – Con una inversión cercana a 52.216 millones de pesos y de aproximadamente 215.000 intervenciones ejecutadas durante 2025, Enel Colombia intensificó las labores de poda y tala de vegetación que interfiere con las redes eléctricas en Bogotá y Cundinamarca, como parte de su estrategia para proteger la continuidad del servicio en medio de la actual ola invernal. Estas acciones buscan mitigar una de las principales causas de interrupciones del suministro, el contacto entre árboles y la infraestructura eléctrica, un riesgo que aumenta durante temporadas de lluvias intensas, vientos fuertes y deslizamientos de tierra que pueden provocar la caída de ramas o árboles sobre las redes de distribución.
Como continuación de este plan de mantenimiento preventivo, la compañía proyecta ejecutar más de 125.000 podas y talas adicionales durante el primer semestre de 2026, con una inversión estimada de 28.586 millones de pesos, de los cuales $18.234 millones se destinarán a Cundinamarca y $10.352 millones a Bogotá y Sabana. Estas intervenciones tendrán una mayor participación en municipios del noroccidente de Cundinamarca, zona donde se presenta una mayor interferencia entre árboles y redes eléctricas.
Para realizar estos procesos, Enel Colombia tramita los permisos correspondientes ante las autoridades ambientales y se asegura de no intervenir más del 30% de la copa de los árboles, manteniendo su estabilidad y vida. Asimismo, establece compensaciones de acuerdo con lo solicitado por la CAR (Corporación Autónoma Regional) y realiza la siembra de cinco árboles por cada tala ejecutada. En zonas rurales, las compensaciones se desarrollan según los lineamientos de las corporaciones autónomas regionales.
Adicionalmente, la compañía dispone de personal especializado en identificación y gestión de riesgos entorno a esta actividad. Entre los aspectos más relevantes para la prevención de peligros potenciales se encuentra el reconocimiento de los diferentes niveles de tensión de energía (alta, media o baja), los distintos tipos de redes, telecomunicaciones, eléctricas o subterráneas y las características de los conductores o cables.
Las labores de poda o tala cerca de redes eléctricas deben ser realizadas únicamente por personal capacitado y autorizado, debido al alto riesgo que implica la cercanía a las redes eléctricas. El contacto accidental puede generar descargas eléctricas graves e incluso mortales. Por ello, estas actividades requieren protocolos técnicos específicos, herramientas especializadas y elementos de protección personal que garantizan la seguridad durante la intervención. Si la comunidad identifica árboles o ramas en contacto o muy cerca de la red, debe comunicarse con la compañía o con las autoridades competentes para que la situación sea atendida de manera segura.
Es importante resaltar que, la empresa tiene mapeadas las especies de árboles y vegetación protegida por la legislación local y/o nacional, por lo que realizar actividades de poda o tala en estos casos no es viable. En ese sentido, dentro de su plan de inversión ha fortalecido las redes de baja tensión mediante técnicas como el trenzado del cableado o el recubrimiento aislante de la red, que protege los cables para evitar el contacto directo con ramas y vegetación, permitiendo su aislamiento total o parcial y mitigando afectaciones en el servicio ocasionadas por ramas que entren en contacto con la infraestructura eléctrica, especialmente en épocas de lluvias intensas.
Con estas acciones, Enel Colombia consolida un modelo de mantenimiento preventivo y adaptación climática que fortalece la resiliencia de la red eléctrica frente a eventos meteorológicos extremos. La compañía avanza en la modernización y protección de su infraestructura como parte de una estrategia de largo plazo orientada a garantizar la continuidad del servicio y mitigar riesgos operativos.