Óscar López: reconstruir la vida tras un accidente eléctrico
Óscar López tiene 30 años y, antes del accidente, su vida transcurría entre trabajos de ornamentación y soldadura. Su día a día estaba marcado por el esfuerzo físico, la constancia y el deseo de salir adelante junto a su familia.
Un accidente laboral que cambió su vida
El accidente ocurrió durante una jornada laboral, mientras subían una canal hacia un tejado. En medio de la maniobra, la canal rozó un cable de energía y se produjo la descarga eléctrica.
Tras el impacto, su reacción fue inmediata, pero limitada por las lesiones. “Lo primero que hice fue intentar pararme, pero no podía porque no sentía las manos, ni la pierna. Fue un poco angustiante”, recuerda. La angustia aumentó al ver a su compañero inconsciente, sin poder ayudarlo en ese momento.
Las consecuencias fueron graves y marcaron un antes y un después en su vida. La lesión más compleja fue la pérdida de su brazo izquierdo, además de múltiples procedimientos médicos. “En total fueron 12 cirugías plásticas”, cuenta Óscar.
Más allá de lo físico, el impacto emocional fue profundo. “Al principio fue un poquito difícil asimilarlo, aceptarlo, porque uno se ve distinto”, explica. Sin embargo, con el tiempo, Óscar comenzó a adaptarse a su nueva realidad y a encontrar fuerzas para continuar.
El acompañamiento en su proceso de recuperación
Durante su proceso de hospitalización, el acompañamiento médico y social fue clave. Fue allí donde conoció el convenio de rehabilitación entre la Fundación Enel y la Fundación Betty Palomino, a través del Plan Padrino. Profesionales de la salud lo orientaron y lo apoyaron en la inscripción al programa.
*Conoce en qué consiste el proceso de rehabilitación que apoyan las dos fundaciones y el Plan Padrino para la recuperación de personas afectadas por contacto eléctrico.
Días después, recibió la noticia que marcaría un nuevo comienzo. Tras una visita domiciliaria y un estudio de su situación, Óscar fue seleccionado como beneficiario. “Me sentí muy bien porque cuento con el apoyo de mis papás y mis hermanos, pero no teníamos los recursos para asumir todo lo que implica una recuperación, sí”, explica.
A través del convenio de rehabilitación, Óscar accede a terapias físicas, acompañamiento psicológico, prendas especializadas y al proceso de evaluación para una prótesis. Un apoyo integral que ha sido fundamental para su recuperación. “La noticia de la prótesis fue algo que me alegró mucho, me motivó para ir a las terapias y meterle ganas”, asegura.
Un mensaje de esperanza y prevención
Hoy, Óscar reconoce avances tanto físicos como emocionales. “Hoy me siento mucho mejor porque he visto el avance, antes me deprimía mucho, en el hospital lloraba casi todos los días, hoy ya soy más independiente”, comparte.
Su mensaje para quienes atraviesan situaciones similares está lleno de fe y esperanza. “Yo me aferré a Dios, creer que uno puede recuperarse y estar mejor, porque si uno piensa negativo todo se va para atrás”, expresa.
Finalmente, Óscar hace un llamado a la prevención y al autocuidado. “Usar los elementos de seguridad es muy importante y hacer las cosas con calma, no tomarse las tareas a la ligera”, recomienda.
Su historia es testimonio de resiliencia, fe y determinación, y refleja cómo, incluso después de un accidente que lo cambió todo, es posible reconstruirse y seguir adelante con esperanza.